Una nueva propuesta alimentaria, la Bio-Dieta

Luis Miguel García Carpintero, dietista y nutricionista, nos aproxima hacia un nuevo modelo alimentario donde productos “sagrados” como la sal, el azúcar, las grasas refinadas y otros deben erradicarse. Descubramos la denominada “Bio-Dieta”.

Una alimentación sana es aquella que no bloquea al organismo. Biótico quiere decir que esta fabricado por la naturaleza. Si en el cultivo ecológico no se usan sustancias químicas de síntesis, en la alimentación se debería evitar también  el consumo de alimentos sintetizados. ¿Cuáles son estos alimentos? Aquellos que aun estando presentes en la naturaleza han sido procesados o sintetizados químicamente de forma no natural. Algunos aditivos creados ni siquiera existen en la naturaleza. Básicamente serían los aceites y grasas refinadas, la sal refinada, el azúcar refinado y la mayor parte de aditivos alimentarios.

Si tuviéramos que elegir el carburante que ponemos a nuestro coche, entre uno mas barato con aditivos que acortaran la vida de nuestro motor, y una gasolina más cara pero más efectiva, elegiríamos sin duda la más cara, aunque para obtenerla tuviéramos que viajar mucho más lejos. Para nuestro coche siempre lo mejor, sin embargo no nos esforzamos por cuidar nuestro vehículo real que es nuestro cuerpo físico. No se trata solo de un problema de salud sino también de percepción, toda sustancia no biótica produce una alteración en nuestro cuerpo energético. Las sustancias químicas suponen una prótesis para nuestras células. El refinamiento de los alimentos produce transformaciones en las cualidades de estos, que alteran su asimilación por el organismo, llegando a alterar nuestra química natural. Determinados neurotransmisores como la serotonina son sintetizados en nuestro sistema digestivo.

Los aceites refinados son prácticamente aceites sintéticos que han perdido sus cualidades naturales. Las grasas juegan un papel muy importante en el organismo humano. Las hormonas, un sutil sistema de comunicación química de nuestro cuerpo que regula nuestro metabolismo, son grasas. Las grasas refinadas interferencian este delicado sistema, y pueden inhibir la producción de ciertos neurotransmisores.

Un hígado bloqueado puede impedirnos recibir energías mas sutiles. El hígado es un órgano graso, las grasas refinadas con estructuras moleculares alteradas se fijaran en el, entorpeciendo su labor energética.

La glucosa, el azúcar  también es procesada por el. El azúcar refinado produce la glicación de las proteínas, produciendo inflamación y dolor en los tejidos, en la artrosis por ejemplo. Se debe sustituir el azúcar refinado por el integral, o mejor por miel.

Un consejo para la limpieza hepática y del organismo que puede llegar a protegernos del uso de estos alimentos es tomar el zumo de un limón con un vaso de agua, media hora  antes de cada comida, al menos de la comida principal. Es un verdadero tonificante del metabolismo, prácticamente una panacea para el tratamiento de la mayoría de las enfermedades.

Debemos usar solo aceite de oliva virgen para todo, incluso para freír, pues aunque esto altere el aceite, carece de  aditivos químicos y no ha sufrido el refinado industrial. Muchos productos industriales pueden provocar alergias por su mala absorción y provocar contracturas digestivas con repercusión en el sistema muscular, por ejemplo.

La sal refinada, un residuo industrial, es una de las sustancias que más repercusión negativa tiene sobre nuestro organismo, despolariza nuestras células y bloquea nuestra tiroides, encargada de regular nuestro gasto energético. No hay necesidad de refinar la sal, tampoco hace falta yodarla pues la sal marina ya contiene yodo. Hasta hace poco la sal industrial se destinaba al consumo humano mientras la sal natural se echaba a la nieve. Con el abaratamiento de ésta, ahora es fácil encontrar sal marina virgen en todos los supermercados. Solo hay que cerciorarse de que no es refinada en su etiquetado.

Estos cambios en la alimentación pueden producir por sí solos un adelgazamiento de la persona al desbloquear su metabolismo. Lo que indudablemente producirán es una mejora en nuestro estado tanto físico como anímico. El estrés insulinico es la causa más frecuente de intranquilidad.

Tres consejos simples que  pueden alargar nuestra vida y mejorar su calidad; Evitar en la medida de lo posible estos productos industriales como son el aceite refinado, la sal refinada y el azúcar refinado, pues son clave en la regulación de nuestro organismo. Esto tiene más repercusión sobre nuestra salud de lo que pensamos. Para ello restringiremos el consumo de bollería industrial elaborada con aceites y grasas vegetales. Sustituiremos las chuches con aceite y sal por chuches más sanas, como son los frutos secos (sin sal) y frutas. Usaremos siempre sal marina virgen.

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